NUEVOS AIRES
Hace unas semanas, la Liga Mexicana de Béisbol dio a conocer
que el C.P Plinio Escalante dejaría de ser el presidente ejecutivo del
organismo al término de la temporada del 2017 y sería relevado en el cargo por
el Lic. Javier Salinas, quien se integraría desde ya a la liga como presidente
adjunto.
Escalante Bolio se mantuvo en el puesto desde Octubre de
2006 y su tiempo al frente del circuito no fue del todo productivo para la
Liga, conseguir contratos como una entidad (LMB) y no por clubes de manera individual fue, tal vez, su mejor
conquista.
Siendo honestos, el beisbol tiene poca difusión en algunos
estados de nuestro país, no vayamos muy lejos, la capital cuenta con el equipo
más ganador de la Liga Mexicana, sin embargo, la promoción del equipo y del
deporte en sí, es muy escasa.
Como en todos lados, intereses y demás situaciones están
inmiscuidos en el deporte, lo que es un hecho, es que Escalante fue incapaz de
detener en su momento prácticas que, quizá siempre han existido, pero que se agudizaron
durante sus 11 años al frente de la LMB.
Para no entrar en detalles escabrosos, la liga estaba dividida en dos grupos, fue más
que evidente a principios de 2017, los que apoyaban a Escalante y sus
“detractores”, el detonante fue la regla de permitir que peloteros de doble
nacionalidad jugaran sin límite de elementos por equipo.
Quizá esa fue la gota que derramó el vaso pero, a como se
maneja la Liga, ya ni se sabe.
Arreglar para luego "innovar".
El futuro Presidente Ejecutivo, mencionó que era un reto
enorme y lo afrontarían de la mejor manera.
No olvidemos que Salinas trabajó en la Liga MX y su primera
propuesta fue, muy acorde a lo que se ha manejado en el futbol, que se jueguen
dos torneos a lo largo del año, en lugar de uno sólo como se ha hecho siempre.
Antes de mencionar los contras a su “idea” he de decir que
hay muchas cosas por atender en un circuito que permitió de todo, y para
muestra, traeré como ejemplo un caso que es tanto increíble como ridículo.
Gerardo Benavides es dueño de los Pericos de Puebla y después se hizo del 90% de acciones de los Acereros de Monclova, lo cual evidentemente lo convierte en el dueño de la franquicia.
En 2015, el cuadro de Puebla fue campeón con un gran equipo y jugando buena pelota.
Para la temporada de 2016, seis de sus jugadores campeones habían
sido transferidos a la escuadra de Acereros.
Quizá lo vimos mal, pero pasado un tiempo se dejó atrás el
tema. El problema, es que se sigue dando esa práctica y ahora de maneras más descaradas.
En Marzo del 2017, previo al arranque de la temporada en
curso, los Pericos enviaron a cinco jugadores a Monclova a cambio de DIEZ, diez
elementos que fueron enviados de Acereros a Puebla.
No sólo es una burla para el pelotero ya que debe ser
complicado incluso hasta animarse a rentar donde vivir, pues de buenas a primeras te
pueden cambiar de una ciudad del centro del país a una del norte, sino también para la
afición que no puede “engancharse” con un cuadro falto de jugadores estandarte y de identidad.
También durante la campaña sucede, nada menos en Mayo 9,
Monclova envió a un lanzador a Puebla por dos jugadores, uno de ellos fue el
jardinero Jon del Campo. Nueve días después, Del Campo fue transferido de nuevo
a Puebla.
Y puedo citar también un caso de Junio, cuando Josh Outman
llegó a Monclova y 22 días después se envió a Puebla; puedo seguir con esto
todo el día porque ha habido una infinidad de canjes entre estos dos.
Para colmo, los hermanos Erick y Juan José Arellano, quienes
son dueños de los Leones de Yucatán (desde 2014) y de los Vaqueros Laguna
(desde 2016) han empezado con cambios, en mucha menor escala, pero por algo se
empieza.
El 20 de junio, en plena temporada, enviaron a tres
peloteros a Yucatán y mandaron a cuatro
a Laguna; y en julio 4 enviaron al mejor bateador de Leones a la escuadra
norteña.
Primero habría que minimizar, si no erradicar, éstas prácticas porque le quitan esencia y arraigo a los equipos con la afición.
¿Dos torneos?
Ahora sí, los contras de su idea.
Antes comenté que, al menos en la capital, el beisbol carece
de difusión.
Es cierto que en
provincia, sobre todo en estados del Norte y del Sur puede haber más afición
por la pelota, sin embargo, las entradas son proporcionales al nivel de la liga
y del equipo pero éste año, la situación no pinta bien.
Veracruz, por ejemplo, es un estado tradicionalmente
beisbolero, para ésta campaña registra entradas bajas incluso en domingo y es
difícil culpar a la afición cuando su equipo está a 14 juegos de distancia del
líder.
En la zona Sur, seis de los ocho equipos tienen más derrotas
que victorias, así la gente no tendrá motivación para ir a pagar un boleto y
consumir.
Figurémonos esto en dos torneos, si el nivel no levantara,
serían pérdidas multiplicadas por dos.
Otro detallito, muchos de los peloteros que se desenvuelven
en la Liga Mexicana de Verano que se juega de marzo a agosto, al terminar el
torneo toman unos días de vacaciones y reportan a un circuito nacional que
también es añejo y clásico, es decir, la Liga del Pacífico que se lleva a cabo
de Octubre a Diciembre.
Eso sin mencionar que
muchos otros nacionales van a ligas invernales y los foráneos gustan de jugar
en las ligas de su país.
Se mencionó fusionar ambas ligas, la de verano y la del
pacífico, otra aberración dado que hay peloteros que juegan con un equipo en
verano, tienen su club en el pacífico y más allá de las rencillas que existan entre dueños de equipos de un circuito y otro, el pelotero debería poder elegir.
Desde mi perspectiva, es completamente disfuncional tanto
para los peloteros como para los dueños,
que al final de todo, son los que pagan las cuentas.
Una solicitud personal, como aficionado al deporte, señor
Salinas, no quiera inventar el agua tibia, mejor proporcione estabilidad a la
liga, arraigue plazas evitando que pase como con los Toros de Tijuana que
después fueron Potros, luego Reynosa y al final Delfines del Carmen; que
desaparecieron pero regresaron desde Minatitlán.
O caso como los Delfines del Carmen que acabaron en Durango
como Generales, esas situaciones junto con los mega canjes entre hermanos o las
inversiones millonarias de los gobiernos a los equipos son las cosas que hay
que arreglar.
Honestamente un torneo en invierno que no sea la Mex Pac o
no sea instruccional o de desarrollo de jóvenes como las invernales, no es
conveniente.
Ojalá se eche atrás ésta idea y se trabaje en los problemas
reales de nuestra liga, se fortalezca y el nivel mejore muy pronto.
Saludos.


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